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PorPedroHoyos

El duelo. Dificultades actuales.

El sistema de salud mental forma parte del problema de la salud mental, y muy especialmente en la cuestión de elaboración de duelos. El mero hecho de hablar con este lenguaje clínico que impone patologías cierra, de algún modo, el discurso de la propia persona, eliminando su subjetividad. Muchos han llegado a creer que modificando pautas de conducta es suficiente para elaborar un duelo complicado y esto no es así. Abundando más, la ideología que subyace en los libros de autoayuda es, a mi juicio, represiva, pues nos hace creer que modificando el pensamiento consciente y determinadas pautas de conducta, nos sentiremos bien. ¿Qué ocurre cuando esto no se da así?

En el momento presente los tiempos de espera se han acortado o eliminado, vivimos en el tiempo de la inmediatez, se nos ha desacostumbrado a esperar. A una semana de la pérdida los pacientes ya vienen medicados con antidepresivos. El medicamento disminuye los síntomas, lo que nos permite seguir funcionando, seguir produciendo, pero también nos impide elaborar el duelo: sentir dolor, pensar en la persona amada, poder ligar la elaboración intelectual con la parte afectiva y crear un sentido.

La psiquiatría, y en parte también la psicología hegemónica, ha patologizado procesos normales que forman parte de la vida. En la tercera edición del Manual de Diagnósticos Psiquiátricos (DSM-III), del año 1980, el diagnóstico de depresión quedaba excluido si la persona padecía síntomas depresivos a consecuencia de un duelo. Este criterio se modificó arbitrariamente en la cuarta edición del manual, publicado en 1994, en este momento se considera depresión si los síntomas acaecidos por un duelo persisten más de dos meses. Es decir, si por ejemplo tu pareja ha fallecido y tu estado de ánimo depresivo dura más de dos meses, técnicamente tienes un trastorno depresivo mayor. Esto, que a todas luces es un disparate, no terminó aquí, pues en la última y más reciente edición del manual, la número V, ya no existe el criterio eximente por duelo. Es decir, que estar decaído por la muerte de una persona querida, no se considera normal y natural, sino un trastorno psicopatológico. Puedes ser diagnosticado y medicado solamente con padecer síntomas depresivos durante dos semanas.

A mi juicio, el sistema de salud mental forma parte del problema de la salud mental, y muy especialmente en la cuestión de elaboración de duelos. El mero hecho de hablar con este lenguaje clínico que impone patologías cierra, de algún modo, el discurso de la propia persona, eliminando su subjetividad. Muchos han llegado a creer que modificando pautas de conducta es suficiente para elaborar un duelo complicado y esto no es así. Abundando más, la ideología que subyace en los libros de autoayuda es, a mi juicio, represiva, pues nos hace creer que modificando el pensamiento consciente y determinadas pautas de conducta, nos sentiremos bien. ¿Qué ocurre cuando esto no se da así? La persona se culpabiliza y se hunde. Además, este pensamiento, ya tan extendido en nuestra sociedad, guarda cierta relación con la doctrina de la predestinación del irracionalismo calvinista, pues al final se concluye que cada cuál tiene lo que se merece, de tal forma que ya nadie escucha el sufrimiento del otro, sino que meramente se concluye que si esta mal es porque quiere. Esto es, sencillamente, atroz.

Muchos factores influyen en la elaboración del duelo, facilitándolo o haciéndolo más complicado.

El dolor del que se siente abandonado, sobre todo si el abandono es sorpresivo, (el duelo es más fácil si la pérdida no es inesperada), es como si volviera a sentir todos los rechazos de su vida. Si el abandono se produce por internet, sin dar la cara, sin permitir al rechazado replicar o preguntar lo que necesite, le deja en un lugar pasivo de incomprensión. Pueden surgir autorreproches, culpa y rumiaciones, que hacen muy difícil poner concentración en otras actividades.

A veces un duelo menor hace de anzuelo para un duelo más importante anterior, y la persona no se explica por qué tanto dolor.

Si el dolor nos desborda se produce un estancamiento de energías sin vía de salida, la carga aumenta, y puede haber carga de sucesivos duelos que no pudieron ser elaborados. Sencillamente puede ser algo insoportable que produce mucha angustia, se generan síntomas para tratar de canalizarlo. El duelo complicado puede dar lugar a la depresión, que sería el parón del deseo, del motor de la vida. En este punto sería absolutamente normal que se dieran ideaciones suicidas. Freud lo expresaba en Duelo y melancolía con su famosa cita “una sombra cae sobre el yo”.

Hay personas amadas que pueden ser insustituibles (o parecérnoslo), forman parte de nuestra identidad tan profundamente, que su falta nos produce una desgarradora herida narcisista. “La risa de mi hijo. He perdido la risa de mi hijo”, se lamentaba Francisco Umbral en Mortal y Rosa, su novela lírica sobre la pérdida física de su hijo pequeño. Idealizar a la persona que ya no está o culpabilizarnos por la pérdida, son formas de retener a la persona amada. Decía el poeta Antonio Machado en Yo voy soñando caminos:

En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
“ya no siento el corazón”.

Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada.

En terapia tratamos de resignificar la experiencia, dotándola de sentido, hacemos un relato de lo sucedido, lo metaforizamos, esto permite desalojar dolor. En este sentido la experiencia del exfutbolista Santiago Cañizares me parece muy enriquecedora. Su relato completo se puede ver en el siguiente vídeo. El matrimonio perdió a un hijo pequeño, el sentido que le dieron a la pérdida no puede ser más bello y es indudable que les ayudó a sobrellevarlo.

Entramos aquí en la importancia de los recursos de los que dispone la persona sufriente: la disponibilidad y calidad de sus vínculos con seres queridos, con personas de apoyo con las que pueda resignificar, su nivel socioeconómico, su capacidad cognitiva, etc. La soledad, que en las sociedades occidentales crece enormemente, es, que duda cabe, un factor de riesgo.

Para Darian Leader el proceso de duelo está desapareciendo. No estamos dispuestos a escuchar. Muchas personas parecen volcar sus necesidades de amar y ser amados con sus mascotas, o con el nuevo ramillete de identidades políticas, que no dejan de ser vínculos de enorme fragilidad. Una mascota no podrá darles la comprensión y calidez de un ser humano. Sin la experiencia del vínculo se pierde el sentido de la vida. El ser humano no puede pretender reconocerse en el reflejo de una pantalla o en los ojos de un animal. Sólo un ser humano puede reconocer a otro.

La ausencia de ambivalencia, para la psicoanalista Pilar Nieto, complica el proceso. Por ambivalencia entendemos que la persona pueda sentir tanto las emociones de amor como las de odio. Especialmente preocupante es si el odio se vuelca contra uno mismo, con constantes auto-denigraciones. Es necesario poder expresar agresividad hacia fuera, de una manera no lesiva.

Cada experiencia personal es única, ¿qué pérdida original se está repitiendo? Toda ausencia nos remite a nuestras ausencias primordiales, a veces a aquello que nunca se tuvo, a los objetos que no pudieron interiorizarse, a las deprivaciones afectivas. Lo que para unos supone miedo, para otros supone terror. Lo que unos consiguen sobrellevar, a otros les impide seguir. Estamos constantemente elaborando duelos: por la pérdida de la inocencia, por la pérdida de amigos, por la pérdida de ilusiones, de trabajos, pero la peor pérdida es la del sentido, la de la capacidad de crear, de sentir. En una melancolía psicótica severa, precisamente, se deja de sentir. Ya no hay dolor, pero tampoco vida. Si la cosa se pone fea, como decía Sartre, a veces es necesario obrar sin esperanza, caminar a tientas, recomponerse con los restos del naufragio, pero sobre todo pedir ayuda, sublevarse contra los discursos del sistema, contra todo aquello que rompe vínculos, que desune a la gente.

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Adiós (1892), de Alfred Guillou.

PorPedroHoyos

Ingeniería social ¿Cómo nos manipulan? (vídeo)

La gente se siente culpable por estar mal, por estar triste, por necesitar cogerse una baja, por llorar, por tener un ataque de nervios, por decir algo políticamente incorrecto, incluso por enamorarse. Quizás deberíamos empezar a preguntarnos si las ideologías posmodernas, que tanto preconizan derechos y libertades, no están en realidad disfrazando, con sus palabras tan políticamente correctas, una novedosa ingeniería social para reprimir, de nuevo, a las masas.

Así como un pez no es consciente del medio acuoso que le rodea, el ser humano no repara en el maremágnum de identificaciones e influencias que le invaden insidiosamente.

Duración 15 minutos

Fuentes.

https://www.hoy.es/sociedad/realidad-suicidio-infantil-20180923222659-ntrc.html

https://www.mayoresudp.org/wp-content/uploads/2017/03/Informe-sobre-el-Estado-Social-de-la-Naci%C3%B3n.pdf

El estadio del espejo. Jacques Lacan.

El género en disputa. Judith Butler.

Manipulación periodística de la ocurrido en Puente Llaguno (11-04-2002)

 

Música.

Hang Massive. Once again (hang drum duo 2011)

Baba Zula. Abdülcanbaz

 

Imagen.

Daido Moriyama. Imitation (1995)

 

PorPedroHoyos

¿Cómo tratar a una persona que está sufriendo? El poder de la empatía (vídeo)

La empatía es una elección, y es una elección vulnerable, porque para poder conectarme contigo tengo que conectarme con algo en mí mismo que reconozca ese sentimiento.

El poder de la empatía es un cortometraje animado (de menos de 3 minutos), basado en una conferencia de Brené Brown sobre la empatía. Constituye, a mi juicio, una excelente guía para aquellos que desean ayudar a familiares o personas queridas que se encuentran en un momento de crisis del cual no pueden salir, pero también como pautas a tener en cuenta para poder comunicarnos entre nosotros, (estemos en crisis o no).

Es importante asimilar ciertas pautas porque la ayuda, si no se da bien, puede causar más daño. La regla número 1 es no pretender ayudar a quien no te lo está pidiendo, quizás el impulso corresponde a tu propia angustia, no a la suya, quizás puede sentir su amor propio herido. El corto muestra ejemplos cotidianos, pero, en ocasiones, las personas que más sufren, o cuyo sufrimiento es más complejo, se encuentran no sólo con la incomunicación sino con juicios severos o rechazo a su persona, lo que, lógicamente, empeora la situación.

 

Guión.

 

¿Qué es la empatía y por qué es muy diferente a la simpatía?

La empatía alimenta la conexión.

La simpatía lleva a la desconexión.

 

Theresa Wiseman es una erudita en enfermería que estudió varias profesiones en las que es importante la empatía.

Propuso 4 atributos de la empatía:

 

1.Tener perspectiva. Poder tomar la perspectiva de otra persona o reconocer esa perspectiva como la verdad de esa persona.

2. No emitir un juicio (No es fácil, con lo que disfrutamos haciéndolo).

3. Reconocer las emociones de la otra persona.

4. Comunicárselo.

 

La empatía es ser sensibles con las personas. Siempre pienso en la empatía como una especie de espacio sagrado. Cuando alguien está atrapado en un agujero profundo y grita desde el fondo, diciendo:

 

“Estoy atrapado, está oscuro, estoy abrumado”.

Bajamos, miramos y decimos:

“Oye, yo sé cómo es estar aquí abajo y no estás solo”.

 

La simpatía es:

 

“¡Uh…! Qué mal, ¿no? ¿Quieres un sándwich?”.

 

La empatía es una elección, y es una elección vulnerable, porque para poder conectarme contigo tengo que conectarme con algo en mí mismo que reconozca ese sentimiento. Casi nunca, o nunca, una respuesta empática comienza diciendo:

 

“Por lo menos…”.

 

Y lo hacemos todo el tiempo. ¿Saben por qué? Alguien acaba de compartir algo muy doloroso con nosotros y nosotros tratamos de ver lo positivo del caso:

 

– “Tuve un aborto espontáneo”.

– “Al menos sabes que puedes quedarte embarazada”.

– “Creo que mi matrimonio se está derrumbando”.

– “Al menos tienes un matrimonio”.

– “A John lo van a echar del colegio”.

– “Al menos Sara saca en todo diez”.

 

Pero una de las cosas que hacemos a veces ante conversaciones difíciles es tratar de mejorar la situación. Si comparto algo muy difícil contigo preferiría que digas:

 

“No se qué decir, pero gracias por contármelo”.

 

Porque la verdad es que casi nunca una respuesta puede mejorar la situación. Lo que mejora la situación es la conexión.

PorPedroHoyos

La Clave (1978) ¿Hay locos? (vídeo)

La clave, el mítico programa de debate de TVE presentado por José Luís Balbín, se atrevía en esta ocasión de 1978 con la cuestión, siempre incómoda, de la locura.

¿Un loco es un enfermo? “La locura siempre es en relación con los demás” se dice en un momento de las tres horas de debate.

Intervienen los psiquiatras Juan José Lopez-Ibor, Antón Seoane, Franco Basaglia y Kenneth Dewhurst; además del escritor Jose María Gironella, Víctor Conde Rodelgo (subdirector general de servicios hospitalarios) y el Dr. Valentín Corcés Pando (presidente de la Sociedad Española de Neuropsiquiatría).

El debate trasciende el ámbito académico y ubica la locura en una dimensión política, económica, social y cultural. La enfermedad viene al “no poder expresar la propia subjetividad” dice Franco Basaglia, una de las figuras históricas más críticas y brillantes de la psiquiatría. Decía Basaglia en su libro La utopía de la realidad (1972):

“Si esta relación de dominación [dominación de clase] está en la base de la relación entre hombre y hombre, ¿cómo suponer que la relación terapéutica entre médico y paciente está exenta del componente de clase implícito en toda relación social? ¿Y cómo hablar de profilaxis psiquiátrica si uno de los lugares más nocivos para la salud del ciudadano es la institución médica (hospitales, ambulatorios, dispensarios, centros de higiene mental) donde rige, en todos los niveles, la relación de dominio y de abuso implícita en la estructura de nuestra sociedad? Desde el momento en que las instituciones creadas y programadas por la prevención (primaria, secundaria, terciaria) son las mismas reproductoras de enfermedad, la prevención no sirve más que para confirmar la función de las instituciones como instrumentos de control a través de la enfermedad que, por lo tanto, será alimentada en vez de curada”.

Las ciudades son grandes manicomios

En una línea similar Antón Seoane afirma que la sociedad no quiere admitir que las ciudades son grandes manicomios. En su experiencia en el hospital psiquiátrico de Conxo encontró que a la sociedad santiaguesa le molestaba el hospital. En diferentes momentos del debate, Basaglia, Corcés Pardo o Seoane, insisten en una visión del hospital psiquiátrico como un centro de reclusión de marginados, de los económicamente pobres, o quizás de los que incomodan a los considerados normales. Pero lo que en un tiempo o sociedad se considera normal, en otra puede no serlo, y nuestra sociedad no ofrece vías para que estas personas puedan encontrar un lugar.

No se puede hacer medicina sin política

¿Los hospitales psiquiátricos son, siguiendo esta línea de pensamiento, contraproducentes? ¿Qué es un loco? ¿La enfermedad se debe a una anomalía orgánica o a una anomalía social? Kenneth Dewhurst se inclina por la primera. ¿Se puede tratar la locura eliminando el contexto social? Basaglia nos recuerda que no se puede hacer medicina sin política. ¿Son los locos realmente peligrosos? López-Ibor afirma que estadísticamente los considerados locos son menos violentos que los considerados normales. Sin embargo pareciera que les tenemos miedo, ¿por qué?.

El escritor Jose María Gironella, que pasó por un diagnóstico de depresión nerviosa, argumenta que en la psiquiatría occidental le faltó la parte afectiva, que sí conoció en los psiquiatras orientales.

Distintos puntos de vista en un debate profundo, de los que lamentablemente ya no se dan en TV. Demostración, a su vez, de lo mucho que nos condiciona el marco teórico del cuál partimos a la hora de identificar fragmentos de la realidad. Corcés Pando dice: “El grado de formación (deformación) condiciona la actitud hacia el enfermo”.

En definitiva, uno de los mejores episodios de La clave, que lo disfruten.

PorPedroHoyos

El dilema de “Hey Joe”, la canción popularizada por Hendrix, sobre la violencia de género y la destructividad humana

A mis colegas no les interesaba nada en absoluto tratar de comprender las causas de la violencia; por tanto, no les interesaba reducir la violencia, sino que parecían experimentar cierto placer imaginándose la soga en torno al cuello de Joe mientras predicaban contra la maldad humana.

Eran los años 60 y corrían tiempos más benévolos con la libertad de expresión, tanto es así que canciones que planteaban situaciones de violencia contra la mujer de una manera cruda, como Hey Joe, no suponían ningún conflicto para las feministas de entonces.

En la canción Joe mata a su mujer porque esta le engaña con otros hombres. Una vez perpetrado el crimen el Estado busca a Joe para colgarle.

Pueden escuchar la interpretación de Hey Joe que hizo Hendrix en el siguiente enlace, con la letra subtitulada al español.

A finales de los 90, siendo yo un adolescente, plantee a mis colegas de entonces el dilema que me sugería esta canción:

¿Qué es moralmente más reprobable, la mujer de Joe por engañarle con otros hombres, Joe por matar a su mujer, o el Estado por disponer que Joe debe ser colgado?

Sin dudarlo mis colegas señalaron a Joe como fuente de todo mal, y más que el acto, condenaron a la persona (en este caso personaje ficticio). Aquí comprendí, de forma cristalina, que mis compañeros, tan de izquierdas, eran una caterva de reaccionarios, como después el tiempo me demostró sobradamente.

La principal característica del reaccionario: el goce que experimenta dando rienda suelta a su pulsión de muerte.

Y es que, lo que se deduce aquí, son una serie de asuntos de no poca importancia. Para empezar, a mis colegas no les interesaba nada en absoluto tratar de comprender las causas de la violencia; por tanto, no les interesaba reducir la violencia, sino que parecían experimentar cierto placer imaginándose la soga en torno al cuello de Joe mientras predicaban contra la maldad humana. Esta es, a mi juicio, la principal característica del reaccionario, el goce que experimenta dando rienda suelta a su pulsión de muerte. El reaccionario suele ser una persona con escaso conocimiento de su mundo interior, por tanto, impermeable a la detección y autocrítica de sus impulsos violentos. Tal como indicaba el psicoanalista Wilhelm Reich en Psicología de masas del fascismo, las características reaccionarias están determinadas por la estructura de personalidad del individuo, y menos por su filiación política, a la izquierda o a la derecha. Se habla siempre de la educación, sin duda pieza básica de toda sociedad, pero nunca se habla de la crianza, y la crianza es la primera piedra de la personalidad.

La pulsión de muerte, conceptualizada por Freud en Más allá del principio del placer (1920), es un impulso destructivo que va más allá de una economía pulsional que busque placer e intente evitar el dolor. En la destrucción de la pulsión de muerte puede haber sufrimiento, mucho sufrimiento, pero también un goce inconsciente en ese sufrimiento.

Si nuestra sociedad no está preparada para el ateísmo, destruir el catolicismo, sin ofrecer nada mejor a cambio, es potencialmente destructivo.

Esto me lleva a pensar, desde mi ateísmo, sobre el papel que jugaba el catolicismo en España como freno a esta destructividad. No olvidemos que el pilar fundante del cristianismo, y sin embargo el más olvidado, es el dogma de la gracia divina: Cristo pagó con la crucifixión por nuestros pecados. Este mecanismo cultural de redención es no poco importante para equilibrar la destructividad humana. Y es que, si nuestra sociedad no esta preparada para el ateísmo, destruir la preponderancia del catolicismo sin ofrecer nada mejor a cambio, es potencialmente destructivo.

Los medios de comunicación, libres del freno moral de una cultura católica, han dado rienda suelta a ideologías posmodernas que canalizan la destructividad hacia instituciones fundantes de nuestra sociedad, como la familia o la nación. La primera nos provee de amor y estabilidad para construirnos como individuos, de la segunda emanan nuestros derechos ciudadanos.

Para terminar, no olvidemos tampoco, que la opinión pública está muy determinada por la opinión publicada.

PorPedroHoyos

Vértigo (1958), de Alfred Hitchcock. Análisis psicoanalítico (video y película online)

Vértigo (1958), de Alfred Hitchcock, considerada como una de las mejores películas de la historia del cine, es también una de las más enigmáticas. La historia da comienzo con un hecho traumático. El detective Scottie (James Stewart), persigue a un presunto criminal por los tejados de San Francisco, al saltar a otro edificio queda colgado de la cornisa. Su compañero trata de ayudarlo pero cae en el intento. Su compañero muere y Scottie sobrevive, pero traumatizado, desarrolla una acrofobia con un intenso vértigo. La sombra que cae al vacío de una espiral, el cartel de la película, nos abre a lo enigmático del inconsciente.

Ver video (duración: 8 minutos)

Para ver la película online.

PorPedroHoyos

Niños transgénero ¿Quién sabe lo correcto? (Documental online)

Brillante documental de la BBC sobre la problemática de la disforia de género, el disgusto, desajuste o malestar con el sexo biológicamente dado.

Aproximadamente el 80% de los menores resuelven su disforia de género sin necesidad de un tratamiento de cambio de sexo.

(Se centra en Canadá y EEUU, pero, como veremos, en España se aplican ya las mismas políticas).

A mi juicio, el documental trata de forma bastante equidistante dos principales versiones en el tratamiento de este problema:

  • La primera, representada por el Dr. Kenneth Zucker, parte de la premisa de que la identificación sexual es un proceso muy complejo. Ante la expresión de disforia se afirma el principio de neutralidad y aceptación incondicional del niño. Zucker escucha al niño en el juego infantil tratando de identificar sus conflictos o déficits. Se ofrecen testimonios de casos en los que el niño estaba resolviendo sus problemas a través de una disforia. El dato abrumador es que aproximadamente el 80% de estos niños resuelven su disforia y acaban aceptando su sexo biológico.
  • Por otro lado, la segunda visión, representada por colectivos LGTBI, consiste en afirmar al niño en su creencia de pertenecer a otro sexo, se niega que la misma pueda ser expresión de problemas psicológicos, se niega, a su vez, que se trate de un proceso, y se le ofrece un tratamiento para bloquear su pubertad, antes de que esta comience.

La segunda visión, a mi juicio, ideológica y no basada en la observación clínica, se esta tratando de imponer legislativamente. Psicólogos como Kenneth Zucker han sido despedidos bajo esta presión.

Les invito a que lo visionen y formen su propia opinión (activar subtítulos en el botón cc).

Para saber más y contrastar la información

 

  1. La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario: XY y XX son marcadores genéticos saludables, no los marcadores genéticos de un trastorno. La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer. La sexualidad humana es binaria por definición, siendo su finalidad obvia la reproducción y crecimiento de nuestra especie. Este principio es evidente por sí mismo. Los extraordinariamente raros trastornos del desarrollo sexual, entre ellos la feminización testicular [o síndrome de insensibilidad de los andrógenos, n.n.] y la hiperplasia suprarrenal congénita, son desviaciones de la norma sexual binaria, todas ellas médicamente identificables y directamente admitidas como trastornos del diseño humano. Los individuos con trastornos del desarrollo sexual no constituyen un tercer sexo{1}.
  2. Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico.El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo. Nadie nace con conciencia de sí mismo como hombre o mujer; esta conciencia se desarrolla con el tiempo y, como todos los procesos de desarrollo, puede desviarse a consecuencia de las percepciones subjetivas del niño, de sus relaciones y de sus experiencias adversas desde la infancia. Quienes se identifican como “sintiéndose del sexo opuesto” o como “algo intermedio” no con forman un tercer sexo. Siguen siendo hombres biológicos o mujeres biológicas{2},{3},{4}.
  3. La creencia de una persona de que él o ella es algo que no es constituye, en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso. Cuando un niño biológicamente sano cree que es una niña, o una niña biológicamente sana cree que es un niño, existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal.

Estos niños padecen disforia de género. La disforia de género, antes denominada trastorno de identidad de género, es un trastorno mental así reconocido en la más reciente edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V){5}. Las teorías psicodinámicas y de aprendizaje social sobre la disforia de género o trastorno de identidad de género nunca han sido refutadas{2},{4},{5}.

  1. La pubertad no es una enfermedad, y los bloqueadores hormonales pueden ser peligrosos. Reversibles o no, los bloqueadores hormonales inducen un estado de enfermedad -la ausencia de pubertad- e inhiben el crecimiento y la fertilidad en un niño que antes era biológicamente sano{6}.
  2. Según el DSM-V, hasta un 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico tras pasar la pubertad de forma natural{5}.
  3. Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo necesitarán hormonas cruzadas al final de la adolescencia.Las hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) se asocian con riesgos para la salud, entre ellos hipertensión, coágulos de sangre, derrame cerebral y cáncer{7},{8},{9},{10}.
  4. Las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo, incluso en Suecia, que se encuentra entre los países con mayor respaldo LGBT{11}. ¿Qué persona compasiva y razonable condenaría a ese destino a chicos jóvenes sabiendo que tras la pubertad hasta un 88% de las chicas y un 98% de los chicos aceptarán la realidad y alcanzarán un estado de salud física y mental?
  5. Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil. Respaldar la discordancia de género como algo normal a través de la educación pública y de las políticas legales confundirá a hijos y padres, llevando a muchos niños a acudir a “clínicas de género” donde les administren fármacos bloqueadores hormonales. Esto, a su vez, virtualmente asegura que ellos “elegirán” recibir hormonas cruzadas cancerígenas o de un modo u otro tóxicas, y probablemente considerarán innecesariamente, cuando sean adultos jóvenes, la mutilación quirúrgica de sus órganos sanos.

Referencias:
{1} Consortium on the Management of Disorders of Sex Development, Clinical Guidelines for the Management of Disorders of Sex Development in Childhood, Intersex Society of North America, 25-3-2006.

{2} Kenneth J. Zucker y Susan J. Bradley, “Gender Identity and Psychosexual Disorders”, en Focus. The Journal of Lifelong Learning in Psychiatry, vol. III, nº 4, otoño de 2005 (págs. 598-617).

{3} Neil W. Whitehead, “Is Transsexuality biologically determined?”, en Triple Helix, otoño de 2000, págs. 6-8; véase también Neil W. Whitehead, “Twin Studies of Transsexuals” (descubre discordancias).

{4} Sheila Jeffreys, Gender Hurts: A Feminist Analysis of the Politics of Transgenderism, Routledge, Nueva York, 2014, págs.1-35.

{5} American Psychiatric Association, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5ª edición, Arlington (Virginia), American Psychiatric Association, 2013 (págs. 451-459). Véase a partir de la página 455 los índices de persistencia de la disforia de género. [La cita se refiere a la edición norteamericana. Para la edición española, pincha aquí.]

{6} Wylie C. Hembree et al, “Endocrine treatment of transsexual persons: an Endocrine Society clinical practice guideline”, en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2009 (94), 9, págs. 3132-3154.

{7} Michelle Forcier y Johanna Olson-Kennedy, “Overview of the management of gender nonconformity in children and adolescents”, en UpToDate, 4 de noviembre de 2015.

{8} Eva Moore, Amy Wisniewski y Adrian Dobs, “Endocrine treatment of transsexual people: A review of treatment regimens, outcomes, and adverse effects”, en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2003; 88(9), págs. 3467-3473.

{9} FDA (Federal and Drug Administration), comunicación sobre la seguridad de productos de la testosterona.

{10} Organización Mundial de la Salud, clasificación de los estrógenos como cancerígenos.

{11} Cecilia Dhejne et al, “Long-Term Follow-Up of Transsexual Persons Undergoing Sex Reassignment Surgery: Cohort Study in Sweden”, en PLoS ONE, 2011, 6(2). Trabajo del departamento de Neurociencia Clínica, división de Psiquiatría, Instituto Karolinska, Estocolmo.

 

  • La nueva legislación para los menores con disforia de género en la Comunidad de Madrid:

Ley 2/2016, de 29 de marzo, de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad de Madrid

Artículo 6:

  1. Las personas trans menores de edad tienen derecho a recibir el tratamiento médico oportuno relativo a su transexualidad. La atención sanitaria que se les preste, en tanto que menores, se hará de acuerdo con lo dispuesto en la Ley Orgánica 8/2015, de 22 de julio, de protección a la infancia y la adolescencia, en la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de los derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, la Convención de Derechos del Niño y con atención a lo establecido en los protocolos de las sociedades médicas y pediátricas internacionales.

Artículo 14:

  1. Sin perjuicio de lo establecido por la Ley 1/2007, de 21 de febrero, de Mediación Familiar de la Comunidad de Madrid, la negativa de padres o tutores a autorizar tratamientos relacionados con la transexualidad o a que se establezca preventivamente un tratamiento de inhibición del desarrollo hormonal, podrá ser recurrida ante la autoridad judicial cuando conste que puede causar un grave perjuicio o sufrimiento al menor. En todo caso se atenderá al criterio del interés superior del menor.

 

  • Posibles efectos adversos de tratamientos de cambio de sexo prematuros:

Long-Term Follow-Up of Transsexual Persons Undergoing Sex Reassignment Surgery: Cohort Study in Sweden

El estudio, con una muestra de 300 personas, concluye: “Después del cambio de sexo, las personas con transexualismo tienen riesgos notablemente más altos de mortalidad, conducta suicida, patología psiquiátrica que el conjunto de la población”

 

Aumentan los varones transexuales arrepentidos de haberse amputado los genitales

El mayor experto en cirugía de modificación sexual cada año atiende a más varones que quieren recuperar sus órganos sexuales originales. El doctor Djordjevic está preocupado por el nivel de evaluación psiquiátrica y acompañamiento que reciben antes de amputarse y simular un nuevo sexo.

 

  • Desde el punto de vista del psicoanálisis, les invito a que visionen la conferencia del profesor de la UCM Jorge Marugán:

Constitución del género y la orientación sexual

PorPedroHoyos

Una reflexión poética sobre el odio (si no estás preparado)

El odio (si no estás preparado)

 

Si no estás preparado

si te hacen daño lo suficiente

acabas odiando

 

El odio es un susurro de carmín a la yugular

sin darte cuenta

te da placer, soberbio en tu rostro

que se tensa y deshace

y te atrapa, te caza y te esclaviza.

 

El odio se cuece en la intimidad de tu dormitorio,

es un aliento tórrido sobre tu nuca

es un iceberg de hielo punzando tu frente, se expande

desencaja tu cara.

 

La única forma de liberarte de él es haciendo daño.

Pero cada vez que haces daño él se ríe y sube otro escalón,

como un pequeño dictador a cuerda,

se hace más fuerte con tu irracionalidad, con tu debilidad y miseria.

Taladra el bloque de hielo y llena tu cerebro de escarcha.

 

Si no puedes hacer daño a aquel que te causó dolor

elegirás otra víctima asequible

y esculpirás en ella todo tu odio

 

Si odias en soledad, te sentirás despreciable

pero ay! si encuentras a más que odien como tú,

como yonqui desesperado los buscarás,

y te sentirás fuerte, seguro y justificado

en tu decorado de cartón piedra

con un enemigo claro como el alba.

 

Y como aprenderás a ser esclavo,

esclavo serás, y aquellos que te causaron sufrimiento

manipularán tu odio hacia sus propios trofeos de caza

y te usarán.

 

El odio es una puta a la que escupes todos tus errores

El odio es una mecedora de horca

El odio es un yonqui que vende a sus hijas por heroína

El odio es cocaína

El odio es un látigo coceando sin empuñadura

El odio es el ojo crispado del caballo desbocado

que demasiado tarde para reaccionar

se precipita a un abismo ignorado.

El odio es el miedo!

 

Iza ese harapo!

 

El odio hacia la inmigración

El odio hacia el raro

El odio hacia la mujer,

hacia el activista

El odio hacia el débil e ignorado

 

Pero no hacia el amo,

Nunca hacia el amo.

Porque el odio es el miedo

porque el odio es ciego

porque el odio es un yugo, que por tu miseria te aferra

 

Y en tu ceguera odias al libre

porque tú no eres libre

 

Y el odio te usará

Y te hará suyo,

Y te despedazará por dentro,

Si no estás preparado.

PorPedroHoyos

Solaris (1972), de Tarkovski. El ser humano ante el cosmos (análisis y película online)

Pocas películas tienen tal poder hipnótico y de fascinación ante el misterio como Solaris.

Allí donde Interstellar (2014), de Christopher Nolan, hace el ridículo, porque coloca a la ciencia en el lugar de Dios, clásicos como 2001 o Solaris recuperan las grandes preguntas del ser humano ante el cosmos. Tal como decía la hermana del director, Andréi resolvía problemas morales en sus películas.

Les invito a que lean mi artículo sobre este filme de culto, con un análisis psicológico, en El Cine en la Sombra.

Pueden ver la película completa, con excelente calidad y subtitulada, en el canal de la propia productora, que la disfruten:

Parte 1

Parte 2

Para ver online más películas de Tarkovski pinchen aquí.

PorPedroHoyos

En defensa de la NEGATIVIDAD (vídeo)

Pueden ver el vídeo aquí (12 minutos), o leer la entrada.

Lo negativo nos indica que algo va mal, ya sea en un individuo, en una sociedad o en una familia. Somos una sociedad que no admite lo negativo, que pretende vivir en la demanda de que todo sea positivo. Veamos el sufrimiento psíquico que esta actitud genera.

Lo negativo se manifiesta en crisis. La palabra crisis viene del griego “Krinein”, que significa “separar” o “decidir”. De aquí se deriva el termino “crítica”, que significa análisis, y “criterio”, razonamiento. La crisis es algo que se rompe, una irrupción violenta de la negatividad que había sido desatendida y que obliga a pensar, a analizar.

En un sistema económico sostenido por ideologías que niegan las contradicciones y los límites, la crisis es inevitable. Los límites y contradicciones representan lo negativo, pero para que una empresa supranacional no entre en crisis, por el colapso de la demanda o la sobreproducción, necesita un crecimiento ilimitado. ¿Cómo pretende obtenerlo? Abarcando más nichos de mercado, absorbiendo otras empresas, conquistando otros mercados (a veces mediante la guerra), abaratando costes, generando explotación humana.

Sólo una negación enorme puede negar lo negativo, por más que lo negativo esté ahí, y sea real. Se necesitan fuertes estructuras ideológicas y múltiples altavoces propagandísticos para mantener la ideología.

Lo negativo, decía René Lourau, pone en marcha un analizador que revela la estructura de las instituciones, el inconsciente social que permanecía oculto.

  1. El amor como negatividad

Dice Byung-Chul Hang en su libro La agonía del Eros:

“El amor se positiva hoy para convertirse en una fórmula de disfrute. De ahí que deba engendrar ante todo sentimientos agradables. No es una acción, ni una narración, ni un drama, sino una emoción y excitación sin consecuencias. Está libre de la negatividad de la herida, del asalto o de la caída. Caer (en el amor) sería ya demasiado negativo. Pero, precisamente, esta negatividad constituye el amor: <<El amor no es una posibilidad, no se debe a nuestra iniciativa, es sin razón, nos invade y nos hiere>>. La sociedad del rendimiento, dominada por el poder, en la que todo es posible, todo es iniciativa y proyecto, no tiene ningún acceso al amor como herida y pasión”.

En una línea parecida decía Erich Fromm en El arte de amar, sobre el amor en el capitalismo:

“Dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los límites impuestos por sus propios valores de intercambio”.

Pero enamorarse no es lo mismo que amar, el enamoramiento es fusión e idealización, para amar necesitas reconocer al otro, con sus virtudes y defectos, no como objeto, sino como sujeto, y el reconocimiento de esa alteridad implica un reconocimiento de lo negativo.

Hoy cada día más, se tratan de borrar las diferencias sexuales, sin darnos cuenta de que el hombre y la mujer se atraen, precisamente, porque son diferentes y complementarios. Es deseable una igualdad de oportunidades, pero NO ser iguales.

  1. El consumo como negación de la falta, aniquila el deseo

El consumo masivo, además, en un intento de tapar la falta, nuestras carencias, lo negativo, en un atiborramiento de consumo positivo, sea del tipo que sea, no deja espacio para desear. Por lo tanto deviene en apatía y caída de la líbido.

Si el objeto falla, no se repara, se tira y se compra otro.

  1. Libros de autoayuda

Los libros de autoayuda, en su vertiente más ideológica, convierten el pensamiento positivo en pura metafísica. Por ejemplo, el psicólogo Wayne Dyer, uno de los autores de más ventas, llega a afirmar pensamientos como el siguiente: “Una vez que creas en ti mismo y ves tu alma divina y preciosa, automáticamente te convertirás en un ser que puede crear milagros”. Muchos de estos libros están repletos de frases en las que se insinúa que puedes cambiar tu realidad meramente cambiando tu pensamiento, como si tuvieses superpoderes. Además, se transmite un individualismo muy dañino, forma parte ya de la ideología de todos que para amar a otro debes amarte a ti mismo antes. Esto tiene importantes matices, ¿cómo vamos a amarnos si nadie nos ha amado antes, o si estamos dañados para poder recibir amor? Una vez el ser humano ha superado la etapa del narcisismo primario se nutre del amor que da a los demás y recibe de los demás. No existe individuo sin los demás. Decía Viktor Korman que lo psíquico es lo social subjetivado. Nuestra identidad se construye a base de identificaciones con los demás.

  1. Mamá, dime NO

El ser humano comienza a estructurarse psíquicamente con la negación, en el momento en que la persona que hace de figura materna dice NO al niño. Gracias a la irrupción de lo negativo el niño podrá ir conociendo los límites a sus demandas. Esto le permitirá generar recursos psíquicos para tolerar la frustración y la progresiva separación de la figura materna (ganancia de autonomía). Si este proceso, por no poder aceptar lo negativo, no se diera suficientemente, podría generar una falla, que más adelante degeneraría en el llamado Trastorno por déficit de atención (con o sin hiperactividad), popularmente conocido como TDAH. Sin lo negativo no hay individuación. Si no se llega a ser sujeto, los demás serán objetos para llenar nuestro narcisismo.

Esta escasa tolerancia a la frustración, esta no aceptación de lo negativo, de la pérdida de la omnipotencia infantil, ¿no puede estar en la base de la cultura del éxito sin esfuerzo, de la cultura de “lo quiero bueno, bonito, barato, breve y ahora”?.

  1. La presión por ser positivos

Decía Pessoa que un optimista es un tonto simpático y un pesimista un tonto antipático. ¿Exceso de positividad el primero y exceso de negatividad el segundo? Mejor sería tratar de ser realistas. No son pocas las empresas que fracasan, porque por un exceso de positividad, no se vieron las amenazas que las hacían zozobrar.

A muchas personas les va bien un poco de pensamiento positivo, por ejemplo decirse a sí mismo que todo va a ir bien, en un momento bajo. Pero ¿qué ocurre, si en este clima de negación de lo negativo, una persona fracasa una y otra vez tratando de ser positivo? Lo que suele ocurrir es que la persona se culpa a sí misma. Al no permitir la entrada de lo negativo no se dispara el analizador, la persona puede entrar en círculos viciosos peligrosísimos.

La presión por lo positivo, por ser feliz, por tener éxito, puede llevar a muchas personas con dificultades para aceptar lo negativo, a la parálisis. El fracaso sería un golpe demasiado duro para su amor propio.

La negación de nuestra falta, de nuestras carencias, nos hace esclavos de los mensajes de un mundo cada vez más artificial. El sistema de propaganda y la publicidad están orientados a infantilizarnos, a negar esta falta constitutiva del ser humano, nos venden ilusiones de completud, de omnipotencia, de éxito sobre los demás, de elitismo. Negamos hasta la vejez, con liposucciones o liftings, vivimos como si la muerte no existiera, y nos hacemos esclavos también de ella. Y cuanto más vulnerables nos hacen más nos atrapan por estos goces secundarios, sustitutivos del deseo, de la libertad personal.

  1. La negatividad de la diferencia sexual anatómica

El niño comienza su proceso fundante, el complejo de Edipo, con el trabajo de reconocer la diferencia sexual anatómica. El reconocimiento rompe su ilusión de completud. Las políticas que promueven la androginia, la no diferenciación, que todos seamos iguales o pensemos igual, ponen en riesgo los procesos estructurantes del niño. Sin la negatividad de lo diferente no puede haber individuación. Caídas las grandes doctrinas universales, caída la estabilidad familiar, la persona se verá abocada a una precaria búsqueda de falsas identidades en los grupos políticos identitarios.  En la masa desaparecerá como individuo, será dependiente de la identidad del grupo, una identidad paranoica basada en un enemigo común.

Para la dialéctica hegeliana la negatividad era el límite que permitía diferenciar al ser y darle sentido. El análisis racional sólo puede darse mediante una negatividad. La clase explotada, el trabajo excesivo, las guerras, la pobreza, son la negatividad, la contradicción que permite la racionalidad. Sin la irrupción de lo negativo no puede haber cambios, ni revoluciones, sino estancamiento o retroceso.

  1. La soberbia cientificista

Una sociedad que pretende negar los límites con la ciencia es una sociedad en la que el ser humano está desconociéndose a sí mismo, olvidando los clásicos. Recordemos a Ícaro, cuando con sus alas se elevó tan alto que los rayos del sol las derritieron, recordemos a Sísifo.

  1. Victimismo

Sin la irrupción de lo negativo no habría aprendizaje. El victimismo sustituye la responsabilidad, las identidades son débiles y nos aferramos a sectas, haciendo rígido nuestro pensamiento y severo nuestro juicio. Se persigue la disidencia, se reduce la libertad de expresión.

  1. ¿Cómo podríamos saber…?

¿Cómo podríamos saber que estamos rotos, si no sintiéramos angustia? ¿Cómo podríamos saber que amamos, si no se nos encogiera el corazón ante el ser amado? ¿Cómo podríamos saber del llanto y del socorro, si taponásemos nuestros oídos y nuestra humanidad? ¿Cómo podríamos saber que estamos perdidos, si no se nos dejase andar?.

Fuentes

El análisis institucional (1970). René Lourau. Amorrortu.

La agonía del Eros. Byung-Chul Hang

El arte de amar. Erich Fromm

http://etimologias.dechile.net/?crisis

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