Niños transgénero y pin parental

PorPedroHoyos

Niños transgénero y pin parental

El llamado pin parental viene a intentar defender el artículo 27.3 de nuestra Constitución, actualmente vulnerado, que dice así:

“Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

Pero, más importante que la defensa de nuestros derechos es la protección del menor. Ni este gobierno ni el anterior han abierto la posibilidad de un debate público bien informado sobre los nuevos planes de enseñanza. El siguiente artículo viene a tratar de suplir esta carencia abordando las consecuencias clínicas de una de las aristas de este plan: el tratamiento sobre la identidad de género.

En enero de 2017 se lanzó, generando una gran polémica, Transgender Kids: Who Knows Best? El documental producido por la BBC sobre la disforia de género.

La disforia de género (el disgusto, desajuste o malestar con el sexo biológicamente dado), esta rodeada de una gran confusión, que a su vez genera un gran sufrimiento en las personas que la padecen. La película nos ofrece un atractivo marco de iniciación al análisis.

Dos enfoques sobre el tratamiento clínico chocan uno contra el otro:

  • El enfoque psicológico, representado por el Dr. Kenneth Zucker, parte de la premisa de que la identificación sexual es un proceso muy complejo. Ante la expresión de disforia se afirma el principio de neutralidad y aceptación incondicional del niño. Zucker escucha al niño en el juego infantil tratando de identificar sus conflictos o déficits. Podemos ver testimonios de casos en los que el niño estaba resolviendo sus conflictos a través de una disforia. Se ofrece el dato abrumador de que aproximadamente el 80% de estos niños resuelven su disforia y acaban aceptando su sexo biológico.

  • Por otro lado, el enfoque afirmativo, representado por colectivos LGTBI, consiste en afirmar al niño en su creencia de pertenecer a otro sexo, se niega que la misma pueda ser expresión de problemas psicológicos; se niega, a su vez, que se trate de un proceso, y se ofrece al niño un tratamiento para bloquear su pubertad, antes de que esta comience.

Cuando en marzo de 2015 se aprobó la Bill 77 (Nota 1), una ley canadiense que prohibía las terapias que pretendieran cambiar la orientación sexual o la identidad de género en menores, la clínica que dirigía Zucker (en Toronto) fue objeto de investigación, a consecuencia de la cual fue cerrada y Zucker despedido, concluyéndose que su abordaje terapéutico no estaba en consonancia con las líneas de trabajo más actualizadas. (Sierra, 2018: La prohibición de las terapias de conversión).

¿Quién está en lo correcto?

Para profundizar en la cuestión, hasta el nivel que me permita ser entendible por el lector que no tenga conocimientos previos, tengo que ampliar el marco inicial. Desde el punto de vista clínico me adentraré en el problema de la sexuación y el tratamiento del transexual, analizaré el papel de la ideología, nos asomaremos a la pequeña ventanita de otra cultura distinta a la occidental y finalizaré regresando al tratamiento de la disforia en los niños, junto con las implicaciones de la nueva legislación.

Pueden continuar leyendo el artículo en el siguiente enlace de La Razón Comunista.

Imagen.

Katuzian, M. (Irán: 1998). Un pequeño de nuestra ciudad.

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