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PorPedroHoyos

Ingeniería social del coronavirus ¿Cómo nos afecta?

Un trauma es un “acontecimiento de la vida del sujeto caracterizado por su intensidad, la incapacidad del sujeto de responder a él adecuadamente y el trastorno y los efectos patógenos duraderos que provoca en la organización psíquica” (Laplanche y Pontalis, 1996: 447).

Para muchos la crisis del coronavirus tendrá efectos traumáticos. El trauma puede producir una ruptura en la cadena significante y generar angustias innombrables. La angustia tendrá que ver con la propia estructura del sujeto. Si la realidad golpea un edificio desestructurado, el trauma es más devastador. El sujeto forma síntomas que tratan de buscar el equilibrio económico de sus necesidades. Los apoyos y los vínculos con el exterior serán, lógicamente, fundamentales.

En la búsqueda de un sentido que lo calme es fácil que el sujeto quede prendido al discurso Amo de las autoridades. Veremos que el discurso Amo que el gobierno y las instituciones internacionales despliegan no tiene efectos estructurantes. Un discurso Amo es aquel que cierra la pregunta por nuestra responsabilidad personal. Quedamos identificados a figuras alienadoras.

Los discursos Amo y la hipervigilancia

El gobierno adopta medidas políticas amparándose en el discurso Amo científico. Sin embargo, no existe una verdad científica sobre la pandemia, ni siquiera un consenso científico sobre la misma. Al igual que ocurre con el IPCC de la ONU, el panel de científicos que decide la verdad científica sobre el Cambio Climático, es el Ministerio de Sanidad el que decide la verdad sobre el coronavirus. El cientificismo y el fundamentalismo democrático ocultan aquí las decisiones políticas de los poderes realmente existentes, en unas decisiones de extrema gravedad que decidirán el futuro de España.

Nos dice Byung-Chul Han en un reciente artículo:

La conciencia crítica ante la vigilancia digital es en Asia prácticamente inexistente. Apenas se habla ya de protección de datos, incluso en Estados liberales como Japón y Corea. Nadie se enoja por el frenesí de las autoridades para recopilar datos. Entre tanto China ha introducido un sistema de crédito social inimaginable para los europeos, que permite una valoración o una evaluación exhaustiva de los ciudadanos. Cada ciudadano debe ser evaluado consecuentemente en su conducta social. En China no hay ningún momento de la vida cotidiana que no esté sometido a observación. Se controla cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales. A quien cruza con el semáforo en rojo, a quien tiene trato con críticos del régimen o a quien pone comentarios críticos en las redes sociales le quitan puntos. Entonces la vida puede llegar a ser muy peligrosa. Por el contrario, a quien compra por Internet alimentos sanos o lee periódicos afines al régimen le dan puntos.

[..]

Ojalá que tras la conmoción que ha causado este virus no llegue a Europa un régimen policial digital como el chino. Si llegara a suceder eso, como teme Giorgio Agamben, el estado de excepción pasaría a ser la situación normal. Entonces el virus habría logrado lo que ni siquiera el terrorismo islámico consiguió del todo (Han, 2020).

En una sociedad de hipervigilancia la subjetividad y la esfera privada corren peligro. El sujeto queda mezclado con la masa sin saber dónde empieza él o dónde acaba aquella. El sujeto se normativiza y, como en un panóptico digital, se convierte en guardián de lo políticamente correcto, en policía o chivato del vecino.

El psicoanalista Gustavo Dessal nos advierte:

Podríamos tener una epidemia paralela de medidas autoritarias y represivas pisando los talones de la epidemia sanitaria”, dijo Fionnuala Ni Aolain, portavoz en las Naciones Unidas sobre temas de contraterrorismo y derechos humanos, en referencia a los decretos que muchísimos países están dictando y no es seguro que vayan a retirar una vez pasada la catástrofe (Dessal, 2020).

Y la eugenesia vuelve (si alguna vez se fue):

Dan Patrick, vicegobernador de Texas, nos arruina la fiesta anunciando que los mayores de 70 años deben sacrificarse para salvar el mercado y el sueño americano. Lacan, en referencia al nazismo, habló del sacrificio a los “dioses oscuros”. Los dioses actuales no son nada oscuros. Son transparentes como el agua de antaño [..] y se conocen con los nombres de Dow Jones, Nikkei, Nasdaq, Ibex 35, por nombrar tan solo unas pocas deidades modernas (Dessal, 2020).

En un video del 6 de abril, de propaganda de las Naciones Unidas (1), la crisis del coronavirus es interpretada como “un mensaje de la naturaleza”. Una interpretación que parece más propia de un primitivismo religioso panteísta, que de una información pretendidamente técnica o sanitaria. En el discurso se imbrican, a su vez, el animalismo, el cambio climático y el coronavirus. Es una malla totalitaria de ideologías que no expresan otra cosa que la Agenda 2030 de la ONU; en otras palabras, la agenda globalista malthusiana de la desindustrialización de Europa, la conversión del campo en museos ecologistas y la acumulación capitalista.

Pero, además, la ideología de género también se hace presente en los discursos sobre el coronavirus. Por ejemplo, en un reciente artículo de Sophie Lewis para Open Democracy (2), (un medio financiado por la Open Society Initiative for Europe de George Soros, la Fundación Ford, el Atlantic Philanthropies, el Rockefeller Brothers Fund, entre otros) (3), se aboga directamente por abolir la familia:

La pandemia no es el momento para olvidarse de la abolición familiar . En palabras de la teórica feminista y madre Madeline Lane-McKinley ; “Los hogares son las ollas a presión del capitalismo. Esta crisis verá un aumento en las tareas domésticas: limpieza, cocina, cuidado, pero también abuso infantil, abuso sexual, violación de parejas íntimas, tortura psicológica y más”. Lejos de ser un momento para aceptar la ideología de los “valores familiares”, entonces, la pandemia es un momento sumamente importante para aprovisionar, evacuar y, en general, empoderar a los sobrevivientes y refugiados del hogar nuclear (2).

El coronavirus es una irrupción de lo real que rompe el orden simbólico. Un nuevo discurso Amo ha sido activado por el gobierno: “quédate en casa; unidos lo venceremos; suma, no restes…” El discurso nos normativiza, elimina toda crítica. La amenaza externa, lo saben muy bien los líderes sectarios, cohesiona al grupo, que funcionará como un solo individuo cerrando filas frente al enemigo común.

No sabemos si, como ha dicho el ex secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, en un reciente artículo para The Wall Street Journal (4), la amenaza de salud pública viene para quedarse. Si esto fuera así estaríamos ante un programa de corrección de los cuerpos o biopolítica como nunca habíamos visto.

En una sociedad así, hipervigilada y socioeconómicamente degradada, la malla totalitaria de las ideologías podría alumbrar un nuevo discurso Amo aún más peligroso. De momento los españoles están polarizados en la sempiterna guerra demagógica, con discurso guerracivilista incluido, entre la izquierda y la derecha, “los rojos y los fachas”; guerra cuidadosamente preparada y proyectada a diario por los políticos y los medios de comunicación, cuya palabra es creída, independientemente de su coherencia o verosimilitud, como si fuera pronunciada por un Dios, el Dios infalible de la Información. Un constante ramazo en la cabeza para que no podamos ver el bosque.

La psicología de los españoles

La psicología de masas de los españoles, además, es especialmente vulnerable por razones históricas. Dice Clara Valverde, autora del libro Desenterrar las palabras. Transmisión generacional de la violencia política del siglo XX en el Estado español (Icaria 2014):

La generación de los nietos tiene un rol muy específico en la transmisión generacional. Tienen más posibilidades de sufrir trastornos, es la generación más impactada en el subconsciente [..] Los efectos nocivos de los traumas generados durante la Guerra Civil y la posterior represión de la dictadura interfieren en las futuras generaciones, creando efectos como la necesidad de tener enemigos, la polarización de la sociedad, el victimismo, la venganza y el miedo a denunciar al poder (Benítez, 2014).

Trauma y transmisión: Efectos de la guerra del 36, la postguerra, la dictadura y la transición en la subjetividad de los ciudadanos» (Xoroi 2012), es una investigación de corte psicoanalítico sobre la misma cuestión. Nos dice una de sus autoras:

Hay que tener en cuenta que la transmisión alude a las marcas que nos constituyen como sujetos, dentro de un linaje familiar, histórico/cultural y que nos ubican en una filiación. No es de extrañar entonces que aquellas huellas de violencias sobre las que no hubo palabras, y por tanto no han alcanzado representación simbólica se hayan legado como herencia con toda su capacidad traumática, de manera inconsciente a través de las generaciones (5).

Conclusiones

Decía el psicoanalista Wilhelm Reich que “el fascismo es una amalgama entre emociones rebeldes e ideas sociales reaccionarias [..] La rebeldía fascista se origina siempre allí donde una emoción revolucionaria es convertida en ilusión por miedo a la verdad” (Reich, 1933: 12-13).

El sujeto que no quiere, o no puede, saber quién le golpea se ve abocado, en su rebeldía, a buscar un chivo expiatorio. Tal chivo ya ha sido introducido sutilmente en el discurso Amo del gobierno: “Juntos lo venceremos”. Es decir, aquel que tenga una visión crítica con la gestión de la pandemia y de la crisis socioeconómica concomitante; y que, por tanto, no esté cerrando filas con los demás, será el objeto de la agresividad de las masas, como de hecho esta ocurriendo con los “policías de balcón”. Se agrede al vecino por no poder agredir al Amo.

La cadena significante rota permite introducir en el discurso las ideologías que conformarán los valores de la sociedad que está por venir. La crisis del coronavirus sería, desde este punto de vista, un nódulo muy importante en un proceso que viene de mucho tiempo atrás. Como traté de introducir en mis artículos Psicología de masas en el s. XXI y Niños transgénero ¿Quién sabe lo correcto?, ambos publicados en La razón comunista, vivimos inmersos en un proceso de ataque constante a los discursos de autoridad, basados en doctrinas estructurantes, que son progresivamente sustituidos por ideologías alienantes.

En España, los traumas no elaborados de la guerra y la dictadura, una identidad nacional rota producto de siglos de leyenda negra, un amor propio herido y la coyuntura de crisis actual, se sumarían a los condicionamientos comunes al resto de países occidentales en el golpe traumático que dejará nuestra cadena significante rota.

Una de las opciones que tenemos es reforzar los vínculos y construir nuestro propio discurso estructurante. Ser responsables sin caer en la sumisión.

Notas

(1) ONU: Lecciones del Covid-19 para proteger nuestro planeta. Recuperado de: https://www.facebook.com/nacionesunidas/videos/3074133772639612/UzpfSTE0MDU3MzA5MzI5NzIwMjk6MjU1MDM0MjgzODUxMDgyNw/

(2) Recuperado de: https://www.opendemocracy.net/en/oureconomy/coronavirus-crisis-shows-its-time-abolish-family/

(3) Recuperado de: https://www.opendemocracy.net/en/supporters/

(4) Recuperado de: https://www.wsj.com/articles/the-coronavirus-pandemic-will-forever-alter-the-world-order-11585953005

(5) Recuperado de: https://www.foroporlamemoria.info/2014/04/trauma-y-transmision-efectos-de-la-guerra-del-36-la-postguerra-la-dictadura-y-la-transicion-en-la-subjetividad-de-los-ciudadanos-2/

Bibliografía

Benítez, B. (2014, marzo 29). Un libro analiza el trauma de los hijos y nietos de las víctimas del franquismo. La Marea. Recuperado de: https://www.lamarea.com/2014/03/29/el-trauma-de-la-represion-franquista-en-la-espana-de-nuestros-dias/

Dessal, G. (2020). Coronavirus: La infección es biológica. La pandemia es política. Recuperado de: https://zadigespana.com/2020/04/09/coronavirus-la-infeccion-es-biologica-la-pandemia-es-politica/

Han, B-Ch. (2020, marzo 22). La emergencia viral y el mundo del mañana. Byung Chul-Han, el filósofo surcoreano que piensa desde Berlín. El País. Recuperado de: https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html

Laplanche, J., Pontalis, J.B. (1996). Diccionario de psicoanálisis. Argentina: Paidós. Recuperado de: http://psikolibro.blogspot.eom

Reich, W. (1933) Psicología de masas del fascismo. España (1980): Bruguera.

PorPedroHoyos

Coronavirus: Reflexiones y recomendaciones (vídeo)

En una crisis, como en todo acontecimiento humano, existe lo que se percibe por los sentidos y lo que no se percibe por los sentidos; que, sin embargo, nos golpea incluso más que la misma muerte. En esto nos vamos a centrar, pues la salud mental, como el virus, no se ve a simple vista.

Duración: 9 minutos.

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